
La cocina, junto con el idioma, es lo más característico de la cultura japonesa.
Tanto en su gastronomía como en el arte culinario, están implicados, la estética, la tradición, la religión y la historia.
La cocina japonesa se basa en dos reglas primordiales, la frescura de las materias primas y una presentación extremadament cuidada.
Es una gastronomía única por su refinamiento, perfeccionismo y sutileza.
La cocina occidental busca la mezcla de sabores, los japoneses en cambio, prefieren conservar el sabor y el aspecto original de cada ingrediente; para realzar sus cualidades, se preparan por separado y se sirven en porciones pequeñas, elaboradas minuciosamente. La estrecha relación con la naturaleza, el uso de alimentos frescos y propios de cada estación y las técnicas de preparación de alto nivel, son sus rasgos esenciales.